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Reflexiones previas al lanzamiento de Los Siete Pecados Capitales 3


De acuerdo, entonces. Mmmm... Lo primero es lo primero: ¡Nuevo sitio web! ¡Nuevo blog! O, mejor dicho, ¡Reapertura del sitio web!


Si les soy honesto, no tengo ni la más remota idea de lo que estoy haciendo. Aquellos que me conocen, saben que no soy exactamente... competente, cuando se trata de tecnología y redes sociales, así que perdónenme por lo superficial que es este pequeño rincón por ahora. Obviamente, todavía es un trabajo en progreso con el que probablemente estaré jugando durante mucho tiempo. Pero lo importante es que me estoy divirtiendo un montón.


La página de libros es la que menos me gusta, hasta ahora solamente he encontrado una manera de ordenarlos y vincular enlaces de Amazon y Goodreads, el diseño sigue sin convencerme del todo, al igual que cada una de las propuestas que lanzo a la mesa. Me molestó tanto que lo publiqué como estaba y dije "vete a la mierda, estúpido hijo de puta". Síp, eso fue lo que dije exactamente, mientras devoraba una galleta de chocolate con mantequilla de maní. Para ese momento, escribí estos primeros párrafos en mi casa, por lo que mi perrita no estaba impresionada, pero sí le molestó las malas palabras, porque no dudó en abandonar el estudio.


Como sea, durante mucho tiempo, mi cabeza no paraba de arrojarme ideas al azar sobre historias que podía crear, pero en ningún momento se me ocurría cómo podía llevarlas a algo físico. Al principio me limitaba a desconectarme de la realidad y reproducir esas ideas dentro de mi cabeza como una serie de anime, y después de mucho tiempo, decidí plasmarlos en terribles dibujos y garabatos que solo yo podía entender, (mapas, bosquejos de personajes y rayones de esos personajes haciendo algo).


Con el tiempo, cuando volví a conectar con la lectura, me atreví a plasmar esas ideas en palabras, y fue mucho más difícil de lo que pensé, pero eso no me desmotivó y, como dicen, la practica hace al maestro. Relatos cortos dieron paso a historias un poco más largas y complejas que se quedaron guardadas en alguna carpeta del ordenador que ahora está usando mi papá, ya que, por alguna razón, no me he dignado a subirlas al drive...


Cerebro de Nelson: Ajá, no quiero lloradera cuando se te pierdan esos archivos.


Nelson: Sí, sí, ya te escuché la primera vez.


En fin, con mucha emoción me percaté de que iba mejorando mi escritura... Y no fue hasta el 2017 - 2018 que decidí escribir mi primera novela en serio: ESPÍRITUS. Sí, esa, la escribí para un concurso en, aquel entonces, Litnet, y quedó entre los 10 mejores. Hasta el día de hoy, a pesar de guardarle mucho amor, me gusta referirme a ella como "es igual a una de esas películas malas que suelen pasar por el canal Space". Simplemente me encanta.


Sin embargo, mi verdadero anhelo era escribir fantasía, y "Espíritus" fue ese empujón que me hacía falta para iniciar con todo este mundo infernal que hoy conocemos como "Los Siete Pecados Capitales".


La idea inicial era la siguiente: una chica establece un pacto con un demonio, ella debe ayudarlo a recuperar sus poderes, y a cambio él... bueno, tendría que darle algo, ¿no? Todavía no lo tenía claro para ese momento. Pero la cosa iba por esos caminos, y como soy medio romántico, obligaría a esos dos a enamorarse y forjar una relación.


Básicamente, otra historia juvenil de un chico y una chica que terminan enamorándose durante una aventura. Tuve que parar entonces, porque no me sentía identificado con la historia. Di un paso atrás y me pregunté: ¿qué puedo hacer para que sea diferente? ¿Algo con lo que me sienta identificado?


De verdad, tenía muchas ganas de contar una historia donde el humano y el demonio terminaran enamorándose en medio de una aventura peligrosa. Entonces dije "a la mierda" y comencé a escribir, consciente de que no me estaba agradando la historia ni los personajes, porque, Dios, esa chica (Skyler) era demasiado frustrante, y ese demonio (que no se llamaba Rakso, porque aún no tenía nombre) era un gran hijo de puta que de seguro todo el mundo habría odiado.


Después de aproximadamente 20.000 palabras, decidí ponerle un alto, no podía seguir de esa manera, así que lo dejé en el olvido por un tiempo y me concentré en otras cosas, como trabajar, pagar facturas y esas cosas no tan maravillosas de la vida de adulto.


Y fue entonces cuando escuché esa canción de mi amiga personal Avril Lavigne: "I Fell In Love With The Devil". Rayos, eso era lo que necesitaba para que las ideas volvieran y dieran con la respuesta a ese bloqueo. "Nelson, sí recuerdas que eres gay, ¿verdad?" Y listo. La protagonista se convirtió en un chico, ahora sí me sentía más cómodo, pero podía mejorar, y para ello decidí hacer todo un proceso de documentación porque fui exigente conmigo mismo y con este proyecto. Quería crear un mundo con bases sólidas. La biblia, libros sobre liberaciones de almas, diccionarios infernales, grimorios y entrevistas con algunos pastores de la iglesia a la que asistían mis padres, todos esos elementos se volvieron parte fundamental del proceso creativo. Después de ello, pasé a crear una ficha para cada personaje y armar una escaleta para estructurar la historia... Aún recuerdo lo mucho que mis padres se preocuparon cuando me vieron investigar sobre demonios, fue bastante gracioso.


Una vez todo armado, volvía a leer esas 20.000 palabras y ejecuté mi conjuro más poderoso (ctrl + e y delete). Sinceramente, no me dolió desechar ese trabajo, porque sabía que lo que vendría sería mejor, es decir, demonios, almas cautivas y una pareja homosexual, ¿qué podría ser mejor? Ah, claro, las escenas spicy, pero eso lo dejaría para después, porque en ese momento me encontraba muy inspirado y decidido a que este sería el mejor maldito libro sobre demonios que pudiera escribir.

Y... ¿sabes qué?


Escribí un gran libro sobre demonios y me la pasé fenomenal.


Y aunque los demonios son, ya sabes, demonios, me tomé esto con toda la seriedad que pude. Porque no es solo una historia sobre demonios, es una historia de lucha, de crecimiento, de autodescubrimiento y de amistad... de un chico religioso que descubre que sus creencias realmente existen, que son tangibles y que se ve forzado a cooperar con el enemigo para su propio bien y el de los demás.


Y, sobre todo, quería contar una pequeña historia de amor, porque soy un romántico, y el que piense que no lo soy, es porque no me ha visto viendo un anime BL soft... Quería mostrar eso en esta historia, quería que esos dos protagonistas, Led y Rakso, crecieran el uno con el otro, para que esa camaradería pasara a ser una amistad que después se convertiría en algo más, que simplemente explotara, que se convirtiera en algo verdaderamente mágico y que cualquiera pudiera ver que Led y Rakso estaban destinados a ser, que para cuando el lector terminara la lectura, viera lo que hice, que no hay nadie más para Rakso que no sea Led, y que Led siempre tendrá a su gruñón hasta el final.


También tiene demonios...


¡No puedo esperar a que lo leas!

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